Hoy toqué a Efe dos veces. Le toqué el pelo, que es lo que más me gusta de él. La primera vez lo reté y le tironee un poquito, y la segunda lo peiné. Nunca lo toco porque es muy arisco y me da cosita tocarlo. Pero cuando lo hago siento un mareo hermoso, como que todo deja de estar sostenido al planeta por la gravedad y empieza a estar ahí por él. Pero creo que abusé y no lo voy a poder volver a tocar hasta el viernes, mínimo. Porque si lo toco mucho se enoja y se empieza a alejar, o será que se da cuenta que me gusta mucho hacerlo.
Cuando venía caminando para casa me imaginaba como sería ese camino si lo hiciera con él, e intenté ver todo con ojos de enamorada. Me salió bastante bien, porque me puse contenta y no me dí cuenta que me estaba sonriendo como una estúpida hasta que unos chicos me miraron con cara de lástima. Soñar no cuesta nada...más que un poco de dignidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario