Hoy estaba muy tranquila sentada enfrente de este mamotreto al que me atrevo a llamar computadora, y pensé "y si me hago un blog?". Y claro, a esta altura del partido cualquier boludo se hace un blog. Ni siquiera es necesario que escribas bien, sin faltas de ortografía, que sepas redactar, ni siquiera tenes que contar algo interesante. Solo escribir. Y yo voy a escribir. Voy a escribir de mí, de mis amigos, de mi familia, de mi mundo, un mundo pequeño como el de Don Camilo, pero en el que pueden pasar muchas cosas...O no pasar nada. Lo importante es saber contar "esa" nada, y que alguien lo lea, por supuesto.
La frase que corona este humilde sitio se refiere a "Lo que me costó el amor de Laura", esa hermosa obra de Alejandro Dolina en el que se cuenta, como lo dice el título, lo que un hombre es capaz de hacer por el amor de una mujer. La lluvia del olvido es algo que ayuda a seres desgraciados a dejar atrás todo mal y empezar de nuevo, olvidar las penas y las alegrías e intentar ser felíz. Pero Manuel, el protagonista de la opereta, se niega a aprovechar esa lluvia bendita. Bueno, yo también lo hago. Como dice este personaje "Estoy enamorado y no voy a privarme del sufrimiento, aunque sea ficticio". Pero a veces, la lluvia del olvido es lo único que nos puede salvar. Aunque sea un par de gotitas, un chaparrón, no importa, necesitamos olvidar y seguir con nuestra vida, por más enamorados que estemos. Aclaración: NUNCA sigo mis propios preceptos.
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